La libertad, como concepto abstracto, supone una capacidad infinita de elección, sin que ésta se lleve a cabo bajo la presión de necesidades personales o de otros factores y circunstancias que puedan determinar la decisión final en un sentido o en otro. Cuando nos referimos a la libertad humana, lo hacemos en un sentido relativo, ya que el ser humano se encuentra limitado por su propia naturaleza. Cuando toma una decisión, lo hace dentro de un campo restringido de posibilidades, ya que muchas otras le resultan inaccesibles, y además, lo hace más o menos influido por factores internos y externos. La libertad es entonces para el hombre un bien a alcanzar. Se puede conseguir ser más libre cada día, aumentar los niveles individuales de libertad.
